El amor personal, como realidad profundamente humana, ha sido poco explorado filosóficamente, pese a su centralidad en la existencia personal. No basta comprenderlo como pasión o sentimiento, sino como condición esencial que integra todas las dimensiones de la persona. En esta línea, Julián Marías, uno de los grandes filósofos españoles del siglo XX, ofrece una reflexión original y rigurosa sobre el amor como fundamento de la vida personal. Su pensamiento, enmarcado en la tradición personalista, permite comprender el amor como acto propio del ser personal, raíz de la plenitud, la ilusión y la felicidad humanas.
A lo largo de su extensa obra, Marías aborda el amor como eje transversal de su antropología. Para él, la cuestión amorosa está vinculada a los grandes interrogantes del ser humano: “¿Quién soy yo?”, “¿Qué va a ser de mí?”, “¿Hay algo más allá de esta vida?”. De ahí que el amor revele la verdad profunda de la persona, su ser como “quién” capaz de amar y proyectarse.
El presente estudio busca sistematizar esta categoría dentro del pensamiento mariasiano, articulando tres niveles de análisis: la estructura analítica de la vida, la estructura empírica y, finalmente, la vida personal. En todos ellos, el amor aparece como principio de sentido, proyecto y donación. Marías concibe la condición amorosa como una instalación vectorial que orienta la existencia hacia la plenitud y la trascendencia.
Esta investigación pretende mostrar que, para Marías, el amor no es un tema accesorio, sino el núcleo que otorga consistencia a la persona y sentido a la vida. Desde una perspectiva personalista, su reflexión constituye una vía fecunda para comprender el amor como experiencia radical, fundamento de la autenticidad, la felicidad y la esperanza humanas.